Vuelve pa'hacerme llorar

Todo lo que vas a leer aquí es ficción, aunque esté escrito en primera persona. Es literatura. No soy yo.



Es escurridiza y muy sutil. 
Tanto, que a veces está y no soy capaz de verla, como la gata tricolor, que pasa todas las horas del día durmiendo en el sofá y todas las noches hecha un ovillo al lado de mi hija, para protegerla de los fantasmas y los monstruos y las orcas, le aterrorizan las orcas, aquí en el monte no hay pero le da igual, yo sueño que se abre un volcán en mi portal y tampoco existe ninguna razón geológica. Tan ovillada y tan sutil que a veces la niña tiene que venir a mi cama balbuceando excusas que solo le sirven a ella como si a mi me pareciera mal que venga, abrazar su cuerpo, me tranquiliza de mis fantasmas que son sin dudas mucho mas terroríficos que los suyos, la muerte, nuestra limitada capacidad para existir, se acaba y adiós, ni los recuerdos que atesoramos de los abuelos, ni los recuerdos que los abuelos nos regalaron de sus abuelos, solamente queda de ellos un montoncito de ceniza y cuatro conexiones sinopticas que no los van a mantener vivos allá donde vive Coco y a mi abuelo le da igual y a mi abuela también y al Papapano y a la Mamaisa y a toda esa trama de ancestros que maldita sea nunca escribí nunca memoricé y total ya da igual.
Pero entonces hay una tarde de domingo soleado y ayer estuve con personas que quiero y he hecho fotos bonitas y una escultura griega con una planta que me regaló la vecina, esa que a veces me dice que mi marido podría ponerse a arreglar nosequé que debería ser arreglado según su criterio y aún no le ha entrado que jo no tinc home ni ganes tampoc pero claro ella lleva con su Visente ni se sabe de años y en su mundo hay Visentes y un perro gordo que se llama Darta y mis hijas llaman Tarta, y a juzgar por las dimensiones del chucho es mucho más adecuado.
Entonces estaba pensando en lo bonita que me ha quedado y que podriamos celebrar el cumpleaños de Lorena en Nápoles y escuchaba a la Lacunza que tiene tres canciones que me llevan de paseo a habitaciones con las paredes desnudas y mujeres vestidas de azul satinado tal vez es por esa manera de bailar o por la nostalgia de pasear por un casino de Madrid y pensaba echo algo de menos pero no se qué es. 
Así que la he tenido que saludar por su nombre: buenas tardes, felicidad.




Comentarios

Entradas populares