Confusión estructural
Lo más destacado es el nudo en la cabeza del estómago. Podría ser una resaca. Sin embargo, las sospechas van en otra dirección. Encima de la cama están todos los pañuelos del invierno doblados, huelen a detergente casero y otra vez empiezo de cero intentando iniciar una digestión pesada. Como el monstruo de colores que se ha hecho un lío, igual están los pañuelos de invierno. He guardado en una bolsa todos los jerséis de invierno que me ha regalado la abuela y espero volver a verlos cuando ya no me parta el vientre exactamente por la línea perpendicular a las cicatrices de mi vientre. Tal vez el próximo Noviembre, superado el día veintiséis y no habrá peligro de caer en zanjas oscuras ni de tropezar. Veremos. No consentir el sollozo, la abuela será llorada cuando la pueda llorar, ni un minuto antes. A lo mejor es la música, la voz del Surma. Ese desgarro. O volver a estar sola en casa ordenando todo antes del revuelo infantil. O la angustia de estar contando los minutos que me que...

