De la monarquía a la criptocracia
De la monarquía a la criptocracia
ERE. Uno tras otro
durante diez años.
Una relación de obra y servicio.
Un contrato fijo discontinuo.
Es como un interino de sustituciones,
solo que siempre es la misma clase.
Te comen los lobos.
Te desafían las víboras.
Te acechan las alimañas.
Los camaleones mutan su humor.
El aliento fétido de las ninfas de los bosques.
Hay cantos de sirenas con sarro en los colmillos.
Volvamos al baile, a la monarquía de la criptografía.
Esta vez no quiero que me encuentres mejor de lo que estaba.
Existe algo que conocemos desde hace mucho tiempo.
Todo es mentira, como siempre has sugerido.
Si insistes, mejor te cortas las venas, que luego yo lo limpio.


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